La primera parada en nuestro roadtrip a España fue la antigua ciudad Papal de Avignon en la región de Provence, Francia. Para los que no sabían, Avignon fue la sede Papal de 1309-1377 y en la misma siete (7) Papas llegaron a vivir aquí.
Con esta historia, fue fácil escoger como destino y aproveché pasar nuestra primera noche “oficial” ahi. Pero bueno, aunque felices de llegar a nuestra primera parada, debo decir que empezamos muy mal. Habíamos conducido casi unas cuatro horas para llegar a Avignon como a las 2:00pm y los estómagos pedían comida. El plan era llegar primero al hotel, hacer el “check-inn” y salir de una vez a buscar algo de comer. Sin embargo, no fue tan fácil la cosa…
Si hay algo que he aprendido de este tipo de viaje, es que antes de llegar a la ciudad, debo tener claro como será la situación del parking para evitar sorpresas y contratiempos. En este caso, nuestro querido GPS a quien hemos denominado Margaret (por su acento inglés), nos llevo fácil a la calle de nuestro hotel, pero lastimosamente esta calle era muy angosta y creo que solo motos o bicicletas podían pasar por ella. Apenas vimos esto, llamamos al hotel para que nos explicaran dónde debíamos parkearnos y nos dieron la información del parking público el cual nos daría descuento por ser huéspedes de su hotel.
Bueno, nuestra querida (y odiaba) Margaret nos llevó al parking el cual quedaba en el Mercado Público de Avignon, y el mismo estaba repleto como de esperar de un sabado en la tarde a escasos días de Navidad. Por suerte, al llegar al sexto y último piso de este parking encontramos un espacio digno de un Mini Cooper, y casi que engrasando los lados logré parkearnos! El problema fue después que cuando salimos del parking, nos desorientamos de la dirección del hotel y ya no teníamos a Margaret que nos ayudara. Decidí llamar al hotel para que me explicaran como llegar, y la señora que me contestó me ha dado probablemente las peores direcciones y no lograbamos dar con el bendito hotel. A esto le sumas el hambre, dos maletas de rueda en calle de adoquines, los dos perros, sinceramente casi llego a un punto de explosión!
No se si el cansancio y el hambre no me ayudaban a concentarme bien o simplemente, la ahuevazón estaba el peligro, pero no podíamos encontrar el hotel! Por suerte, con ayuda del Google maps en mi telefono, otra llamada al hotel y Jesly, por fin logramos dar con la calle, que por cierto, pasamos por alado del hotel de largo por más calle de adoquines…sin comentarios!
Llegamos agotados y con cara de pocos amigos al hotel, pero por lo menos aliviados de poder dejar las cosas en el cuarto y salir a comer. Como estabamos con los perros, no podíamos ir a comer al Mercado ya que no dejan entrar con animales, asi que teníamos que buscar algún restaurante o cafetería cercana para resolver lo antes posible. Para sorpresa nuestra, encontramos un restaurante o más bien sandwicherie a la esquina y sin mas pensar entramos para comer algo. Apenas entramos, el lugar daba malas vibras pero no podíamos perder más tiempo, total, que tan mal puede ser un emparedado o una pasta?
Pues…MUY MAL! jajaja Jesly erró con un sandwich “pizza” y yo me comí lo que pensé para ese entonces que era la peor pasta de mi vida (más adelante se revelará la peor de la historia). Y yo pensando que si la pedía al pesto seria en peor instancia ser pesto de paquete, pero wow, estos no se que invento hicieron que nada tenía que ver con la albahaca. En fin, yo me comí la pasta tan rápido que no sentía sabor y me llené, y Jesly suficientes mordiscos para tranquilizar su barriguita. Habiendo hecho esto, era hora de conocer la ciudad y dejar la amargazón atrás.
Iniciamos nuestro recorrido por lo principal, el Palacio Papal de Avignon el cual es considerado uno de los palacios de arquitctura gótica más importantes de Europa. Fue interesante la visita por el simple hecho de leer la historia del palacio y de los Papas que lo habitaron, pero por dentro realmente era un cascarón de lo que fue en sus tiempos de gloria. No voy a aburrirlos con todas esas historias porque para eso está Wikipedia, pero si les puedo decir que a pesar de lo interesante de su contexto historico, creo que se pueden ahorrar la visita. Interesante, pero nada especial. Lo que si me pareció bonito fue la estatua de la Virgen mirando hacia la plaza principal frente al Palacio (será que aun estaba amargado? jaja). En fin, nos dimos nuestra vueltas, nos dimos nuestras perdidas ya que había muy mala señalización dentro del Palacio. Al punto de que terminamos de ver la mitad del Palacio, y tuvimos que hacer nuestra panameñada de entrar por la “salida” del tour ya que no encontrabamos la entrada para seguir nuestro recorrido. Hemos tenido que pasar por encima de una area acordonada y terminamos el tour de atrás para adelante…jaja.
Ya al salir del palacio, nos dirigimos al siguiente punto más importante el Pont d’Avignon o Pont St-Bénézet que es un antiguo puente sobre el imponente y caudaloso Rio Rhône. Hoy en día el mismo solo contiene 4 de los 22 arcos que formaban este puente que conectaban la ciudad de Avignon con la ciudad de Villeneuve al otro lado del río. El recorrido hasta al puente desde el palacio estuvo interesante al pasar por las partes antiguas de la ciudad y un poco cómico que la amargazón aún no se iba por completo ya que caminabamos y caminabamos y nada que aparece el bendito puente…ajaja. Total, no fue mucho la caminada, solo que era como seguir un laberinto con letreros dirigiéndonos al puente que nos llevaban de izquieras, derechas, izquieras, derechas, y por fin, llegamos al puente!
Como podrán apreciar, nos tocó disfrutar el atardecer desde el puente y aquí debo decir que desapareció toda amargazón ya que lo que presenciamos fue una verdadera bendición. Momentos como esos pone todo en perspectiva y realmente solo dábamos gracias a Dios por tener la oportunidad de poder tener estos viajes y conocer cosas bonitas como éstas. Creo que fue un mensaje claro y directo a nosotros de que no podíamos perder la cordura por cosas tan tontas cuando la realidad es que estamos bendecidos al máximo de poder tener estas experiencias, ni decir del bebe que se encuentra en camino…ni más que decir, fue un atardecer especial y no hubo más quejas ni molestias durante el resto de nuestra visita, sólo felicidad y agradecimiento.
Ya después de esto, nos fuimos al centro a seguir conociendo un poco más de la ciudad y nos encontramos con un mercado de Navidad interesante. Aquí en Europa es muy común que para el mes de diciembre las ciudades o pueblos hagan sus mercados de Navidad en donde uno puede comprar muchas artesanías, productos locales, decoraciones, curiosidades, etc. que puede ser el deleite de muchos, si o no Jesly? ;-). Aquí compramos unos quesos artesanales para llevarle a Isa y Nacho de regalo, y aprovechamos también para comernos un delicioso crêpe para animar a nuestros estómagos después del almuerzo tan malo que tuvimos.
Regresamos al hotel y nos aseguramos de poder encontrar un buen lugar para cenar ya que era justo y necesario una buena comida en esta ciudad. En la recepción del hotel había un señor super amable que se llamaba Mike que nos dio una revista llena de opciones para nosotros escoger. Obvio, eran demasiadas las opciones y tuve que hacer mis propias investigaciones al respecto y recurrí a mi valioso libro de Lonely Planet el cual es una guía de viajes muy buena que uso para casi todos los destinos que escojo. En dicho libro recomendaban varios restaurantes y opté por uno que ni el propio Mike conocía pero tenía buenos reviews por todos lados. Se llamaba La Cuisine du Dimanche que quedaba cerca del Mercado donde nos habíamos parkeado y lo que me llamó la atención era que decía que usaban solo productos frescos y orgánicos que escogían todos los días en el Mercado. Bueno, eso sonó bien y hicimos nuestra reservación.
Me alegra decir que la cena estuvo deliciosa y tuvimos una velada muy rica en el restaurante. El restaurante era bien bonito y acogedor, y el mesero resultó ser el esposo de la chef y tuvo un trato muy amable con nosotros el cual hizo de la experiencia más agradable. Lastimosamente no tomé fotos del lugar ni de la comida, pero debo decir que Jesly y yo pedimos el mismo plato que era cordero a la brasa que estaba suculento. Al rato llegó la chef a nuestra mesa a preguntarnos como nos fue, y le dije que me sentí como si mi mamá me hubiera cocinado ya que se sentía como comida de casa. Bueno, la Chef me respondió que esa es justamente su idea por eso le llamó a su restaurante La cocina del domingo ya que el concepto es darle comidas caseras a sus clientes pero obvio, más sofisticadas. Quiero que sepan que toda esta conversación fue en francés y muy complementados por ambos quedamos Jesly y yo de nuestra destreza jeje. Como dije, fue una noche riquísima y podemos decir que cerramos este capítulo en una muy buena nota!
En cuanto al hotel que nos quedamos, debo decir que fue una bonita sorpresa para un Hotel de 2 estrellas en el Casco Antiguo de la ciudad. Se llamaba Le Mediéval (www.hotelmediaval.com) el cual era una antigua residencia de Cardenales. La habitación cómoda, un patio interno muy bonito, y ni decir del antesmencionado Mike que nos pareció excepcional en su trato y asistencia. Lo único si como muchos de los hoteles pequeños franceses, un desayuno pobre de croissant y cafe, pero bueno, ya es algo cultural que no nos podemos quejar ni mucho menos cambiar! Salimos contentos con nuestra visita y listos para llegar a España, nuestro primer destino…TARRAGONA.















Jan 09, 2014 @ 10:13:33
Jajaja que risa me ha dado re-vivir esa llegada a Avignon y la tarada del hotel que no sabía explicar la dirección! Pero como siempre mi amor, TODO nos sale bien! 🙂 muaxx, te amo!