Con dos semanas viajando, ya estábamos bastantes cansados camino a Dijon que era nuestra última parada. Como mencioné, este trayecto fue de casi 4 horas en carro lo que tampoco ayudó con el cansancio, en especial del conductor. Le sumas a eso que llegamos y nos encontramos con más lluvia, no lucía bien el asunto.
Por suerte a pesar de todo en su contra y que no íbamos a pasar mucho tiempo en la ciudad, debo decir que fue una buena experiencia y mucho tiene que ver que empezamos bien, aunque no había el clima ideal. Solamente llegando a la ciudad en horas pico, nos encontramos con un poco de tráfico para llegar al hotel que estaba en el mero centro y este tenía su propio parking para nuestro alivio. Bueno, la suerte logré ver la entrada al parking del hotel que quedaba medio escondida y nos ahorre por lo menos media hora de viaje ya que con el tráfico que había y lo complicado de tener que dar la vuelta, nuestros ánimos hubieran deteriorado rápidamente.
Habiendo reflexionado eso una vez parqueados, creo dimos un suspiro de alivio y contentos que la suerte nos acompañó en ese instante. Ya al llegar al hotel, solo podíamos sonreír más ya que estaba hermoso. Se llamaba el Grand Hotel La Cloche (http://www.hotel-lacloche.fr/) y había escogido este para poder acabar el viaje en estilo y por suerte también conseguí una muy buena tarifa.
Ya estaba casi anocheciendo y chispeando, pero encontramos la fuerza para patear calle y darnos una vuelta al centro ya que nuestro plan era irnos en la mañana siguiente para Luxemburgo. Una ciudad chica pero bonita que de verás valió la pena visitar. Aquí algunas imágenes de nuestro recorrido…
Esa noche, siendo nuestra última noche del viaje, queríamos tener una muy buena cena para también despedirnos culinariamente como Dios manda. Fui a la recepción a preguntar dónde podíamos ir y la verdad que la muchacha que me atendió fue extremadamente amable y muy servicial. Nosotros queríamos algún restaurante de comida local de la región esa de Borgoña, pero me recomendó uno que era muy asistido por los locales y que tenía de todo que se llamaba Gril’laure. Sin embargo, su especialidad eran las carnes…ya se podrán imaginar mi tristeza! Jaja La cena estuvo muy buena y sin duda se sentía que no era un lugar de turistas y tuvimos una deliciosa velada recordando todo nuestro viaje. Lo único sí que fue un desastre fue el postre que pedí que era un Crumble de piña con coco, sonaba interesante pero la verdad que estaba incomible. Ni modo, igual con estos amiguitos mi estómago estaba feliz!
La mañana siguiente fue solo desayunar y alistarnos para nuestro regreso a Luxemburgo. Realmente traté de plasmar en este blog todo lo que pude acordarme de nuestro excelente viaje y seguro muchas cosas se me pasaron mencionar. Lo cierto es que fue algo inolvidable haber recorrido casi 3,000 km, 10 ciudades, 7 hoteles y una casa.











Recent Comments