Luchando contra nieve, lluvia y oscuridad, llegamos al fin de la ruta, la ciudad de Füssen. Por suerte no tuvimos problema algun encontrando nuestro hotel solo que las condiciones climatológicas estaban un poco adversas. Nuestro hotel era el Hotel Hirsch (www.hotelfuessen.de) que quedaba en plena calle principal cerca del centro del pueblo. El problema fue con las calles llenas de nieve, y lluvia cayendo, se hizo bastante incomodo bajar las maletas del carro. Peor aún la pasaron los perros que llevaban dos horas en el carro y necesitaba hacer sus necesidades, pero con lluvia y nieve ni querían estar afuera. Pero bueno, logramos sobrepasar esto y llegar a nuestra hermosa habitación.
Esa noche, optamos por comer en el hotel que tenía dos restaurantes, uno siendo una taberna típica de Bavaria y el otro uno más tradicional y elegante. Lastimosamente la taberna estaba llena asi que fuimos al otro y tuvimos una muy buena cena. Eso si, cansados del viaje nos fuimos a descansar temprano ya que el día siguiente debíamos atacarlo desde temprano para visitar la gran atracción de la ciudad, el Castillo de Neuschwanstein, que fue el castillo que inspiró el de Disney.
Bueno, amanecimos en domingo de Pascua y nos esperaba un día pesado por delante ya que con todo nevado, sería un gran esfuerzo llegar al castillo. De igual manera, con esas condiciones iba a ser dificil dar mucha vuelta con los perros asi que optamos dejarlos en el hotel la mañana para regresar a tiempo del check-out. Esto obvio nos limitaba en tiempo asi que solo íbamos a poder ver uno de los castillos ya que hay dos famosos en esa area.
Salimos temprano entonces para aprovechar lo que podíamos y nos encontramos con que había que caminar loma arriba por casi 45 minutos para poder llegar al castillo de Neuschwanstein. Lo bueno es que por lo menos que desde donde nos parqueamos pudimos ver el otro castillo el de Hohenschwangau (atrévanse a pronunciarlo..jeje).
Les dije que hacía frio?? Bueno, no quedaba de otra y llego la hora de muslear montaña arriba por calles completamente nevadas y la pobre Jesly sin botas adecuadas asi que andaba la pobre resbalándose y mojada ya que ni siquiera era impermeables. Eso sí, creo que ver gente subiendo con coches de bebé servían algo de consuelo…jaja siempre hay alguien pasándola peor…
A pesar del frio y las condiciones adversas para subir, realmente era precioso también ver los árboles cubiertos de nieve y toda una aventura subiendo hasta llegar al bendito castillo.
Y cuando ya estábamos al borde, por fin llegamos!
Lo triste fue que con el clima así, realmente no se pudo apreciar las vistas hermosas que habían desde el castillo ya que estaba mucha neblina. Desde allá arriba hay supuestamente vistas hermosas a lagos y montañas que sólo pudimos apreciar en fotos…jaja. Ni modo, igual fue una gran experiencia llegar ahí, por más frio y miserables que nos sentíamos subiendo…jaja
Este castillo fue una creación del Rey Ludwig II también conocido como “El Rey de Cuentos de Hadas” o hasta el Rey loco por su obseción de construir castillo realmente estrambóticos e impresionantes en el Siglo XIX. Este es uno de los tres castillos diseñados por él y gastó casi toda su fortuna familiar en estos proyectos. Y si bien es cierto que este en particular se veía impresionante por fuera, por dentro realmente no era nada especial. Es más, lo encontramos pequeño y sin mucho lujo para lo que nos esperábamos. Y ni siquiera dejaban tomar fotos por dentro! Lo único si fue de esta maqueta que muestra el castillo completo para que tengan una idea.
Concluimos nuestra visita y solo quedo dar unas vueltas por fuera para ver si disfrutábamos algo de las vistas desde el castillo pero sinceramente, no era mucho que se podía ver. De todas formas, algo se apreció aunque no las bellezas que como mencioné, solo pudimos apreciar en fotos.
Sin más que ver, era hora de bajar montaña y apurarnos al hotel para rescatar a los perros. Y si subir fue una tarea para la pobre Jesly, ni contarles de la bajada…o más bien surradas? jaja


























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