El sábado 29 decidimos aprovechar la mañana para salir de Rotterdam y conocer alguna ciudad cercana, y también, visitar una tienda holandesa de productos para bebé. El plan fue entonces ir a la pequeña ciudad de Kinderdijk que tiene un parque de molinos para después ir de compras para Matteo y luego regresar a Rotterdam en la tarde. Por suerte, otro día hermoso nos tocó y nos dirigimos hacia el parque de molinos que no decepcionó.
A menos de media hora en carro de Rotterdam, llegamos a Kinderdijk ansiosos de ver molinos y bueno, eso mismo tuvimos! Una belleza de lugar donde pudimos caminar y caminar disfrutando vistas preciosas que nunca olvidaremos!
Y por supuesto que no podían faltar los módelos oficiales…jeje
Aunque Matteo no se quedó atrás en la fiesta fotográfica!
Un destino para tomar y tomar fotos ya que eran imágenes hermosas por donde uno caminaba en este parque…
Hasta sesión de fotos en blanco y negro…
Una mañana verdaderamente inolvidable la que tuvimos pero tocaba despedirnos para seguir nuestro camino. Nos fuimos después a una tienda llamada Baby Dump que venden marcas de productos de bebé que no conseguimos en Luxemburgo, entre ellas la de Four Moms que nos interesaba por el mamaRoo. En fin, fuimos y terminamos comprando solo el mamaRoo gracias a los abuelos Dicky y Vivian!
Concluida la compra, nos fuimos devuelta a Rotterdam para dedicar la tarde a conocer más la ciudad. Llegamos al hotel y dejamos a los perros en el hotel después de la mañana ajetreada que tuvieron en el parque de molinos y nos fuimos a comer algo cerca del hotel. Terminamos en un restaurante chino llamado Orient Parel que la verdad estuvo bastante bien. Sobretodo, un pescado con salsa agridulce que al recordarlo mi estómago ruge. jaja
Ya bien alimentados, decidimos ir a conocer el famoso Hotel New York que quedaba al otro lado del rio Maas que era la antigua oficina de la línea marítima, Holland America. Incluso, se dice que los primeros emigrantes a Norte América salieron desde ahí. Para eso, fuimos a tomar un taxi acuático que nos dejaba justo en el hotel. Un paseo muy lindo…
Estando ahí, aprovechamos para tomarnos algo y disfrutar el ambiente del lugar que estaba lleno. A su vez, por recomendación de la Consul, fuimos por un pastel de manzana que según ella era el mismo que venden en el famoso Dudok que habíamos ido el día anterior. La pasamos rico y valió la pena conocer el lugar…
Al salir, nos agarro un hermoso atardecer que se podía disfrutar desde ahí…
Con la tarde acabando, decidimos caminar un poco en esa área hasta que decidimos coger el Metro para regresarnos al hotel. Lo cómico fue que tratamos de comprar tiquete en la máquina pero el asunto resultó bastante complicado. Cuando en la oficina de información pido ayuda, el señor que trabajaba ahí terminó dándonos dos boletos gratis para entrar en el metro. Y en vez de bajarnos en la parada cerca de nuestro hotel, decidí mejor bajarnos en la estación de tren que quedaba igual cerca a nuestro hotel para poder apreciarla ya que recién la habían inagurado y tenía un diseño bastante interesante.
Al llegar al hotel cansados del recorrido del día, Jesly se empezó a sentir un poco mal asi que nos quedamos tranquilos esa noche en el hotel. El día siguiente era su cumpleaños y nos esperaba otro día lleno de aventuras y recuerdos inolvidables!










































































































































































































































































































































































































































































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