El 12 de junio del 2014 fue uno de los días más increibles de mi vida, si no el más especial por ahora. A las 12:34pm salió al mundo nuestro querido Matteo, pesando unos 3.9 kilos y midiendo 53.5 cm de largo luego de un parto que duró unas cinco horas. Mi querida esposa Jesly fue simplemente espectacular, una monstrua!! Wow, no hay adjetivos suficientes para expresar mi admiración y respeto por el trabajo que hizo ese día…
Creo que es justo y necesario plasmar un poco de esta experiencia en mi blog para la posteriedad ya que como bien dije el título del mismo, es sumando millaje, y hoy sumamos algo muy importante en nuestras vidas, nuestro primer hijo.
Luego de 41 semanas y 3 días de espera, y cuando pensábamos que el niño no quería salir, la naturaleza tomo control de todo y empezó el espectáculo. El lunes 9 de junio, en nuestra última visita al ginecólogo, acordamos de poner fecha para el 12 de junio de manera de inducir el parto ya que se estaba acercando al tiempo máximo de espera que son 42 semanas. El miércoles 11, decido encontrarme con Jesly en el centro de Luxemburgo para comernos un frozen yougurt y hacer unas compras de última hora antes de ir al hospital el día siguiente. Jesly la pobre andaba un poco estresada y parecía que todo salía mal ese día, lo cómico es que en plena avenida peatonal pasa alado nuestro una mamá correteando a su hijo y grita en inglés “MATEO, COME!!”, repitió esto dos veces y solo yo lo escuché pero fue para mí una señal clara y concisa de que llegó la hora de salir del pelao y todo iba a salir bien.
Bueno, Jesly de mal humor se va devuelta a casa a encontrarse con su mamá en un pequeño mall cerca de nuestra casa Auchan, y cuando menos lo espera, PUTUFFF, rompió fuente!! Yo tranquilo en el trabajo esperando la hora de salir, dejando todo en orden ya que me iba a ausentar varios días después del parto, recibo la llamada con esta noticia! Corrí a casa? No. Jesly me dijo, tranquilo, termina todo y nos vemos luego en casa. Aunque traté de dejar todo en orden, fue imposible y me fui a casa que había llegado la hora de ir al hospital…
Cuando llegué, imaginando toda una escena de corredera, stress, etc., llego a encontrarme a Jesly de lo más tranquila y reída, y terminando de empacar con toda su calma. Con decir que llegue a la casa a las 6pm, y llegamos al hospital a las 8:30pm! Pero bueno, aprovechando el ambiente relajado, abrí una botella de vino, brindamos por el parto y después salimos al hospital.

Luego, Jesly hizo sus ultimos ejercicios pre-parto y salimos al hospital…jeje

saliendo de casa al hospital
Y cuando digo salimos al hospital, me refiero a que nos fuimos caminando al hospital ya que afortunadamente, este nos queda a solo tres cuadras de nuestra casa! Asi que con maletas en mano, nos dirigimos al hospital.

Llegamos al hospital y nos registramos para que revisaran a Jesly, y poco minutos después nos encontrábamos en el cuarto de parto. Para nuestra felicidad, sobretodo Jesly, el cuarto tenía la bañera para hacer parto en el agua. Sin embargo, las parteras llegaron, revisaron la apertura del cervix, los latidos del bebé. y determinaron que mejor sería empezar la inducción el día siguiente en la mañana, como originalmente lo teníamos planeado, ya que solo tenía 2 cm de apertura y no habían contracciones. Igual, con el ánimo de esa posibilidad, empezabamos a tener una ansiedad grande porque le llegaba la hora a Matteo de salir!

Nos llevaron entonces a lo que iba a ser nuestra habitación por los próximos 5-6 días para descansar y empezar el show el día siguiente. Acá en Luxemburgo, el seguro social cubre solo cuartos compartidos y obvio, preferirimos un cuarto individual para que yo pudiera quedarme con Jesly y tener nuestra privacidad. Al llegar al cuarto, estaba bien, pero sin duda no iba a ser la experiencia más cómoda ya que no contaba con aire acondicionado y ya el clima se ponía caliente esa semana en Luxemburgo. Pero bueno, Jesly tuvo la grandiosa idea de preguntar si la habitación VIP (que es solo una en todo el hospital) se encontraba disponible, y por suerte lo estaba asi que nos mudamos para allá! Wow, que diferencia, y lo cómico que la diferencia de precio entre esa habitación y la otra no era nada casi, y esta era la única que había así! jaja
Ya bien instalados, era hora de “tratar” de descansar, cosa que fue casi imposible con la ansiedad de lo que venía el día siguiente…
El día siguiente, a las 6am estabamos listos para empezar y no fue hasta las 7:30am que empezaron a inducir a Jesly. Al principio, puras risas y disfrutando la experiencia, y felices igual porque nos tocó devuelta un cuarto de parto con bañera para el parto acuático.


Jesly caminó y caminó, hizo sus ejercicios de pilates, mientras que cada cierto tiempo le subían la dosis para inducir el parto. Con eso empezaron a llegar las contracciones y empezó a cambiar el semblante de la pobre cada vez que venían las olas de dolor que traían las contracciones. Como a las 10am, ya ni podía caminar mucho, fuimos al cuarto de parto donde la revisaron para ver cuando había avanzado la apertura. Para nuestra sorpresa, aún estaba en sólo 2 cm!! Fue entonces cuando la partera, Crystal, le sugerió meterse en la bañera para ver si la ayudaba con el dolor y ayudara a relajar el cervix. Casi a las 11am, entró Jesly a la bañera y si bien es cierto para ese entonces disfruto estar ahí, poco a poco las contracciones se hacían más y más frecuentes, y con más dolor.
Dentro de la bañera, se puede decir que fue donde empezó el trabajo de verdad. La pobre sufriendo entre contracción y contracción que se hacían cada vez más frecuentes y sin darle chance de descansar entre ellas. Yo por mi lado solo me quedaba hacer las de “cheerleader/coach” animándola a seguir, entusiasmándola a seguir respirando profundo, y por el otro lado, documentando todo con mis dos cámaras y celular…jaja.
Luego de casi 45 minutos ahí, llego la partera para revisarla y ver el progreso que había hecho. Para sorpresa de ella, ya tenía 9cm de apertura!! De una vez cambió el ambiente del cuarto y nos dijo que iba a llamar a nuestro doctor que ahora si viene el pelao!
En ese momento, solo rezaba y le pedía a Dios que le diera fuerzas a Jesly, porque la veía agotándose, pero era increible ver como sacaba más y continuaba pujando a pesar del dolor ya que había optado de hacer el parto SIN epidural. Para esto, cambio de posición en la bañera, agarrandose de una tela guindada en el techo que le ayudaría supuestamente a pujar cada vez que venía la contracción. Esta pose a su vez supuestamente ayudaría para que la gravedad sirviera de aliada de Jesly.

Este proceso empezó como al mediodía y el Doctor llegó para monitorear todo. Y en vista de que no se lograba avanza mucho, la partera le sugerió cambiar de posición, esta vez reclinándose de espalda en una pose más tradicional para el parto. Aquí redoblamos los esfuerzos para animarla a pujar, y poco después, la partera nos dijo que podía sentir el bebe viniendo. Sin embargo, Jesly pujaba y pujaba, y nada que salía algo. A los 15-20 minutos pasados, el Doctor ya se empezaba a preocupar y nos dijo que esperaría 10 minutos más, si no, tendría que sacarla de la bañera y hacer el parto en camilla.
Según Jesly, esto fue como un incentivo adicional para pujar más fuerte ya que quería su bebé acuático, y encontró pujar de tal manera que se podía ver una diferencia y subir las esperanzas. Puedo decir que estos 10-15 minutos que pasaron fueron los más intensos porque sentíamos que podía salir, pero a la vez que el Doctor podía poner el alto y pasar a Jesly a la cama. Y como arte de magia, y en una de esas buenas pujadas que había Jesly descubierto hacer, se asomó por fin un poco de la cabeza de Matteo y podíamos ver los pelitos en el agua! Aquí obvio la adrenalina y emoción subió a niveles altísimos, y solo animaba a Jesly porque ya podía ver parte de su cabeza. Y bueno, otra pujada más y salió más de la cabeza y fue aquí que sabía que venía el pelao. Sin embargo, le dimos un aire a Jesly entre contracciones para que le diera una última buena pujada y VOILA!!! Salió Matteo!!!
Lo cómico es como ese instante pasa tan rápido después de estar horas en esa batalla para que saliera el bebe. En un segundo sale el bebe, el Doctor le desenreda el cordón umbilical que lo tenía alrededor de su cuello, y se lo entrega a Jesly en sus manos!!


Que minutos más emocionantes e inolvidables fueron esos. PRICELESS! Y yo dentro de toda esa corredera y emoción, tomando fotos, filmando, llorando, riendo…que euforia! De ver al bebe salir por el agua y verlos en manos de su madre, de veras que de los mejores segundos de mi vida. Una emoción sin comparación…
Y con esa adrenalina desbordándose en mi persona, llegó el momento de cortarle su cordón umbilical, cosa que logré sin problemas a pesar de tener que lidiar como siempre con tijeras de derechos!! jaja
Enseguida después, me dan al bebé para sacar a Jesly de la bañera y sacarle la placenta. Y si bien es cierto era el hombre más feliz del universo en ese momento, noté como el ambiente del cuarto cambió de repente cuando levantaban a Jesly y empezaban a ayudarla con la placenta.

Yo feliz tomandome fotos con el bebé, pero de igual manera veía de reojo como la partera y otra enfermera se pusieron serias mientras sacaban la placenta y la cantidad de sangre que había salido. Esta sin duda fue la parte menos agradable de ver ya que literlamente veía sangre salir y la bañera ensangrentada, que me empecé a preocupar mi Jesly. Lograron sacarle la placenta y por ahi mismo la llevaron a la camilla para seguir trabajando en ella ya que estaba sangrando mucho. El doctor llegó y empezo a hacer lo suyo y yo mientras acompañé a una enfermera para que limpiaran al bebé , lo midieran y pesaran.



El renacuajito adaptándose al mundo exterior, y llorando un poco, aprovechamos entonces para dárselo a Jesly que estaba en la camilla para que disfrutara de su bebé mientras experimentaba la parte más desagradable según ella del parto.


Tantas emociones, tanto pasando en un lapo de minutos, y ahí está uno con un pequeño ser que salió al mundo gracias a Jesly y a mi. Ya han pasado dos meses desde que nació Matteo y decidi escribir este recuento para tener de recuerdo, y aún no he terminado de procesar estar maravilla divina. Y cuando me refiero a divina, me refiero a que es un acto de Dios, la obra perfecta de Dios, la creación de un nuevo ser. No hay día que pase que no le de las gracias a Dios por la llegada de Matteo. No hay día que pase que no despierte agradecido con el regalo tan grande que tengo ahora en esta vida. Del vientre de mi esposa salió ese pequeño ser que sazonamos y cuidamos por 9 meses (41 semanas y media para ser exactos) y ahora nos completa y continúa el ciclo de nuestras vidas.
Hemos sumado tanto con su llegada. Hemos sumado vida, experiencia, amor puro, hemos sumado a Matteo y hoy, mañana y pasado solo puedo decir, GRACIAS DIOS POR ESTA BENDICIÓN!
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