El pasado fin de semana del 28 de marzo, para celebrar el cumpleaños de Jesly decidí planear un viaje por algún lugar cerca ya que con 7 meses de embarazo no quería alejarnos mucho de Luxemburgo. Buscando opciones, decidí que podía ser buena ocasión para conocer más de Holanda y con la primavera llegando temprano este año, disfrutar de campos de tulipanes y más. Para esto, fui a donde mi gran amigo el google maps y empecé a trazar ruta. Decidí empezar por Rotterdam que es una ciudad importantísima para el comercio mundial y usar esa ciudad de base para movernos a otras a su alrededor. De ahí, me gustó la idea de conocer las playas holandesas, para luego acercarnos a Luxemburgo con una última parada en Maastricht. En papel, la ruta programada era la siguiente:
Salimos entonces el viernes 28 en horas de la mañana hacia Rotterdam que era un trayecto de casi 3:30 hasta nuestro hotel. Inicialmente había reservado en un hotel nuevo que se llama el nhow Hotel de la cadena NH, pero esa semana me llamaron para indicarme que no aceptaban perros! Por suerte pude encontrar una excelente tarifa en el Hilton de Rotterdam y resultó ser la mejor decisión…
Llegamos sin problemas y muy convenientemente dejamos el carro en valet parking para bajar las maletas y perros. Lo curioso que al llegar a Rotterdam empezamos a ver todos estos edificios súper modernos y hermosos, y el pobre Hilton como que quedó pobre alado de tantas maravillas arquitectónicas. Pero como le dije a Jesly, en lo que no tenía de belleza por fuera, la tenía toda por dentro, y no por su decoración, sino por el trato del personal en el hotel. Simplemente maravilloso y definitivamente que hicieron de nuestra experiencia una muy especial.
Nos registramos entonces y decidimos salir a comer algo sin los perros para después buscarlos y patear calle con ellos. De casualidad, quedamos en una cafetería que se llamaba DUDOK que aparentemente era bien famosa en Rotterdam por su pie de manzana…bueno, lastimosamente no llegamos a probarlo! Jajaja Ambos quedamos repletos con nuestros platos principales, y ni modo, lo dejamos para otro día el pastel.
Fuimos después a buscar a los perros al hotel y empezamos nuestro tour de la ciudad! La idea era aprovechar al máximo esa tarde para ver lo más que podíamos de Rotterdam asi que nos dirigimos hacia el museo abierto de barcos que estaba bastante pictoresco.
Desde ahí, fuimos caminando por ese canal disfrutando los edificios modernos de la ciudad hasta que llegamos al barrio de Oude Haven donde se encontraban varios cafecitos y bares llenos de gente disfrutando el día bonito.
Y como nos estaba agarrando el atardecer, fuimos camino al hotel pero pasando igual por varios edificios interesantes, incluyendo el gran mercado que están construyendo, que inagura a finales de año y será un edificio digno de conocer en otra ocasión.
Llegamos al hotel para coger un 5 y prepararnos para salir a cenar con la Consul de Panamá en Rotterdam, la Sra. Natasha Roner quien nos invitó amablemente a cenar. Fuimos a un restaurante llamado La Stanza y la verdad que pasamos un rato muy agradable con la Consul quien lleva 20 años viviendo en Rotterdam! Al concluir la cena, nos dio varias vueltas en carro por la ciudad para hacernos un tour de otras áreas que no habíamos visto esa tarde y nos dejó en el hotel. El día siguiente el plan era ir al pueblo de Kinderdijk donde podríamos ver decenas de molinos…
















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