Para nuestro viaje a Pesaro, decidimos hacer dos paradas antes. La primera era para comprar un aceite de olivo que nos habían recomendado en el hotel que se llamaba Decimi que estaba cerca de Assisi y que había ganado premios del mejor aceite del año. La segunda parada sería en Urbino que era otra ciudad amurallada que se encontraba intacta desde la Edad Media. Salimos de Assisi entonces a la fábrica de los aceite Decimi y tuvimos la mala fortuna de que estaba cerrada a la hora que llegamos! Lo cómico fue que era como una casa, y toqué el timbre y salió una anciana que por supuesto, solo hablaba italiano. Yo con mi cuatro palabras de italiano y mi mezcla con español hablando con la señora y pude entender que era el hijo que se ocupada del negocio y el hombre no estaba pero regresaba más tarde. Ni modo, como teníamos que avanzar camino nos tuvimos que ir sin nuestro aceite.
Aunque un poco decepcionados por no conseguir el aceite, rápidamente se borró ese mal sabor ya que llegamos a Urbino y nos encontramos con esta ciudad amurallada que enseguida nos llamó la atención. Y como estaba también arriba de una pequeña montaña, nos encontramos de salida con unas vistas hermosas!
El plan era solo dar una pequeña vuelta y almorzar algo para después partir a nuestro último destino Pesaro. La atracción principal en esta ciudad era el Palazzo Ducale el cual no pudimos conocer porque no dejaban entrar con los perros! Ni modo, dimos nuestras vueltas, comimos en un lugar más o menos y la verdad que estabamos listos para ir a Pesaro y ver el mar Adriático. Aqui algunas impresiones de la ciudad…
Concluida la breve visita, era hora de irnos a Pesaro el cual estaba a unos 45 minutos de distancia en carro. Llegamos sin problemas a nuestro hotel, el Hotel Alexander (http://hotelalexander.it) quedaba enfrente del mar! Ohh, que alegría fue ver ese mar y playa alado de nuestro hotel. El hotel hermoso la verdad, con ese feeling minimalista todo de blanco, y con esculturas por todo el lobby. Nuestra habitación bastante cómoda y lo mejor fue la vista al mar!
Lastimosamente el clima aún no se prestaba para bañarse ahi, pero igual fue delicioso ver el mar. Yo esa misma tarde aproveche para darme mi corrida a lo largo de la playa, antes de encontrarnos con Raquel y Luca esa noche para cenar. Para la cena, fuimos a un restaurante enfrente de nuestro hotel que era como una cervercería, donde degusté algunas cervezas artesanales y comimos bastante picadas toda la noche. La verdad que fue rico ver a Raquel y Luca después de mucho tiempo, y con ellos estaban una prima de Luca con su novio quienes fueron muy amables, y otro amigo panameño, Tommy. Fue un buen inicio al fin de semana.
El día siguiente llegaron las nubes y la lluvia asi que cambió un poco el panorama. De todas formas, logre correr esa mañana y luego fuimos a almorzar con la tropa, que ahora era más numerosa con la llegada de otra pareja de amigos de Raquel y Luca de España. A su vez, nos acompaño, el papa de Raquel, Don Valerio, aka el Robert DeNiro de Panamá…jaja. Fuimos a un restaurante en una colina con hermosa vista que no se pudo apreciar mucho por la lluvia. La comida estuvo espectacular, el vino delicioso, y al concluir la hartada, llegó el roba-show, un digestivo de banana, “bananino” que era hecho por el mismo restaurante que estaba delicioso! Salimos bastante felices del restaurante y nos fuimos a dar una vuelta al centro para comprar algunas cosas para el bautizo el día siguiente.
Esa noche, Raquel y Luca tenían que atender a los familiares de Raquel que llegaron de España y se fueron a cenar por su lado. Nosotros queríamos ver la final de la Champions League y terminamos metiéndonos en el lobby de otro hotel de manera clandestina y nos hemos sentado ahí a ver el juego como si fueramos huespedes…jaja. Sin embargo, al mediotiempo, el hambre apareció y encontramos un restaurante que estaba pasando el juego y para nuestra sorpresa, nos encontramos a toda la comitiva española y nos juntamos con ellos!
El día siguiente, era el gran día para Valeria la hija de Raquel y Luca, asi que estuvimos relax hasta encontrarnos con todos en la Iglesia. La ceremonia toda en italiano pero muy bonita, y luego fuimos a un restaurante en el centro para la recepción donde comimos, bebimos, y reimos parejo disfrutando con amistades. Este evento fue el catalizador de nuestro increible viaje por Italia y sin duda, lo hacía aún más especial. Más tarde en la noche seguimos la fiesta en otro bar/restaurante hasta que ya decidimos Jesly y yo colgar los guantes ya que teníamos que manejar 11 horas a Luxemburgo el día siguiente y lo haríamos desde muy temprano en la mañana.
Un viaje impecable, hermoso e inolvidable, digno de repetir ya que Italia se presta para eso! Con un bello amanecer nos despidió Pesaro y empezaba el largo camino a Luxemburgo!





















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