Para cerrar nuestra pequeña gira por Andalucía, nos dirigimos a Córdoba que estaba apenas una hora y media de Granada. Logramos llegar en horas de la tarde y por suerte llegamos sin problema al hotel aunque nos dimos cuenta que estabamos en una ciudad medieval con calles estrechas y antiguas donde apenas cabía nuestro carro. Nuestro hotel era La Hospedería de El Churrasco (http://www.elchurrasco.com/espanol/hospederia/hespanol.htm) el cual era una hermosa casa al estilo cordobés con patio interno muy bonito. Llegamos y enseguida nos sentimos muy a gusto ya que se ocuparon de estacionarnos el carro y un trato muy amable por la persona en la recepción. A su vez, nos ofrecieron unos vinos locales que eran dulces y refrescantes. La habitación estaba hermosa y hasta con un balcón bien grande el cual realmente no ibamos a poder usar ya que solo estaríamos una noche ahí. De todas formas, un hotel digno de repetir por el precio, trato y sin duda la decoración!\
Como el tiempo apremiaba, salimos de una vez a recorrer la ciudad la cual nos encantó por sus callejones medievales que lo transportaban a uno a tiempos antiguos. Caminamos hacia la Mezquita que es la principal atracción de Córdoba, y de ahí hacia el puente romano para disfrutar un hermoso atardecer. La Mezquita la visitaríamos el día siguiente en la mañana para aprovechar que podíamos dejar a los perros en el hotel mientras. De todas formas, hicimos nuestro recorrido para coger un pequeño gusto de la ciudad.
Curioseando por el centro, nos encontramos un lugar que vendía la torta española más grande que hemos visto en nuestra vida!
Un poco cansados del día que habíamos tenido en Granada y el viaje a Córdoba, regresamos al hotel a descansar para luego ir a cenar al restaurante del hotel, El Churrasco! jaja El restaurante aparentemente es toda una institución en Córdoba para los amantes de las carnes, y su suculento Churrasco la gran atracción. La comida no decepcionó y ni decir de lo especial que fue el trato que nos dieron. El mesero resultó ser todo un personaje lo cual hizo de la experiencia una memorable. Lo curioso también es que el restaurante tenía diferentes cuartos con decoraciones muy bonitas y nos tocó comer en el Patio del Limonero conservaba un antiguo limonero en medio de la sala!
Para bajar la comida, aprovechamos para dar una vuelta más por el centro y disfrutar la vista del puente romano de noche.
La mañana siguiente, me aventuré a salir a correr por Córdoba por sus callejones hasta llegar al Puente romando donde pude correr por las orillas del Rio Guadalquivir que me llevó a conocer varios parques y zonas de la ciudad que normalmente no hubieramos recorrido. Al llegar al hotel, desayunamos en un cuarto muy lindo que parecía como una biblioteca y un trato VIP por el mesero. Ya bien alimentados, nos arreglamos para conocer la Mezquita.
La Mezquita o Catedral de Córdoba, es como dice el nombre una antigua Mezquita que ha sido transformada en Iglesia una vez sacaron a los musulmanes de la región. En sus tiempos, era una de las Mezquitas más grandes del mundo por lo que es una estructura verdaderamente impresionante.
Salimos de la Iglesia y nos dirigimos al Alcázar de los Reyes Católicos el cual contaba con jardines muy bonitos que valían la pena conocer. Además, este castillo o palacio fue donde Cristobal Colón se reunió con los Reyes Católicos, Fernando e Isabel para pedirles ayuda económica para su viaje a América.
Completamos nuestro tour y era hora de ir a buscar a los perros al hotel y alistar nuestras maletas. Dejamos estas en el recepción y nos dirigimos a un restaurante que me habían recomendado en Córdoba….Fusion. Bueno, resultó ser otra joya de restaurante donde pudimos degustar un delicioso risotto de jamón ibérico, un arroz con hongos y la estrella del show, una sepia apanada con un alioli en su tinta. Espectacular todo y una excelente forma de despedirnos de Córdoba…
Con mucho dolor nos despedimos de Córdoba y partimos devuelta al aeropuerto de Sevilla que estaba a menos de dos horas de camino. Un viaje hermoso y digno de repetir, no sólo por las bellezas naturales e históricas, sino por el calor humano que recibimos de la gente en esta región. Sin duda alguna, se robaron el show!
















































































































































































































































































































































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