Llegamos un jueves en la tarde a la ciudad de Würzburg y llegamos sin problema a nuestro hotel llamado Grüner Baum (www.gruener-baum-wuerzburg.de) el cual quedaba cerca las murallas de la ciudad antigua, con buena ubicación para moverse a todos lados de la ciudad. El hotel bastante acogedor, nada especial pero cómodo y con lo necesario para la corta estadía que íbamos a tener. En vista de que sólo dormiríamos una noche en el hotel, aprovechamos de una vez para darnos nuestra vuelta por el centro de la ciudad que quedaba cerca del hotel.
Para llegar al centro, había que cruzar el Puente Viejo sobre el Rio Main y desde aquí ya pudimos disfrutar hermosas vistas de esta ciudad. La verdad que iniciar con semejantes vistas daba inicio a lo que fue un maravilloso viaje por la región de Bavaria!
Muy buen inicio diría yo no? De ahí cruzamos el puente al centro y con un mapa turistico, empezamos el recorrido de la ciudad, o por lo menos, dimos un pequeño bosquejo de esta ya que llegó la noche y era hora de comer.
Encontramos un restaurante que se llamaba Ratskeller si recuerdo correctamente y tuvimos una buena cena, nada especial. Ni recuerdo todo lo que comimos solo el acompañamiento de mi plato que era Spätzle que es un tipo de pasta que es muy común en Alemania como acompañamiento. Era la primera vez que la comía y estaba deliciosa!
Ya después de alimentarnos, era hora de ir por unos refrescos alemanes que no podían faltar en un viaje como este…cerveza!
Jesly fue por una de trigo sabrosa y yo una oscura que estaba deliciosa! Quizás la mejor de todo el viaje y aun faltaba mucho recorrido…
Una vez hidratados, fuimos a descansar al hotel para disfrutar el día siguiente desde temprano ya que habían varias cosas por ver en Würzburg antes de empezar la ruta. Y bueno, así fue, empezamos por el Palacio Real de la ciudad, llamado Residenz que aunque no pudimos entrar por los perros, igual valió la pena conocer por fuera y caminar por los jardines que lo rodeaba.
De ahí saltamos para el Castillo de Marienberg que quedaba estratégicamente en una colina con vistas muy bonitas de la ciudad que igual, aunque no pudimos entrar al mismo Castillo, si pudimos de todas formas caminar por el complejo y sus defensas.
Sin más que ver, era hora de empezar nuestro recorrido por la Romantische Strasse con el primer destino la ciudad de Rothenburg ob der Tauber! Y aunque ese era el destino, la idea de un viaje como este era disfrutar el camino y estar abiertos a parar en cualquier pueblito que nos llamara la atención. En esa ocasión, solo paramos en el pueblo de Creglingen para almorzar y aunque parecía una ciudad desierta en el Viernes Santo, tuvimos suerte de encontrar un buen restaurante donde disfrutamos nuestros chorizos y papitas, por supuesto, bien hidratados!














































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