Nîmes et Orange

Cuando me puse a planear este viaje, una de las tareas más difícil fue escoger las ciudades para visitar en Francia ya que hay tantas que me hubiera gustado conocer. Sin embargo, haciendo la ruta con google maps me puse a ver las ciudades que estaban en el camino y di con Nîmes. Debo confesar que antes de esto jamás había escuchado nada sobre esta ciudad, pero cuando leí sobre ella en mi guía turística, mencionaba que tenía un Coliseo romano impresionante digno de visitar y el resto fue historia.

Salimos casi al mediodía del 2 de enero hacia Nîmes que estaba a casi dos horas de distancia en carro. Inicialmente, el plan era quedarnos a dormir ahí, y luego irnos a Dijon. Pero bueno, leyendo más sobre esa área, me topé con la ciudad de Orange la cual también tenía muchas ruinas romanas, sobretodo un anfiteatro que era supuestamente el más impresionante del país. Hice mi análisis pertinente y encontré que estaba a solo 45 minutos de Nîmes y me ayudaba a cortar distancia con Dijon el día siguiente si decidíamos dormir ahí. Incluso vi que los hoteles eran mucho más baratos en Orange y el resto fue historia, hice el cambio!

Llegamos como a las 2:00pm y por supuesto, el hambre hizo su apariencia. Por suerte nos parqueamos cerca del Coliseo y ahí mismo estaba la oficina de turismo de la ciudad. Me dieron mi mapa y pregunté donde podíamos comer, y me recomendaron los restaurantes alado del Coliseo. En mi cabeza pensé, trampa de turista! Ni modo, no quedaba de otra y había hambre.  Había como tres cafés/restaurantes y optamos por uno que se llamaba Le Grande Bourse casi que persignándonos pensando que nos esperaba una mala comida. Bueno, puedo decirles que fue LA sorpresa del viaje…jaja. Con pocas expectativas terminó siendo un almuerzo delicioso para ambos, Jesly con una quesoburguesa que estaba buenísima y yo con una carne y papitas. Bien alimentados, era hora de conocer el Coliseo que estaba justo alado del restaurante y el cual disfrutábamos por fuera desde la terraza del restaurante donde comimos.

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Por fuera la Arena se veía impresionante, y por dentro no decepcionó! Obvio, no era el Coliseo de Roma pero bastante grande también con una capacidad en sus tiempos de un poco más de 16,000 espectadores. Nos dieron un audio guía para nuestro recorrido y empezamos el tour el cual estuvo muy completo e interesante. Quizás un poco muy completo ya que el audio guía hablaba y hablada de todo sobre la Arena y la vida de la ciudad en esos tiempos. Estamos hablando de un monumento que data de 70 AD.

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Y aunque no permitían que los perros estuvieran sueltos, por lo menos pudieron disfrutar desde su bolsita de la Arena…

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Y por supuesto que nosotros siempre disfrutando…

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Salimos de la Arena, y nos dimos un recorrido por el centro de la ciudad camino a un Templo romano que también recomendaban visitar. La ciudad realmente nada especial, y cuando llegamos al templo, tampoco que era la gran cosa. Habían tambien otras ruinas y monumentos romanos pero la verdad que ya estabamos cansados y con las tardes cortas de invierno, queríamos agarrar carretera a Orange antes de que anocheciera.

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Un dato curioso sobre Nîmes, es que en esta ciudad es donde nacieron los blue jeans o por lo menos la tela o tejido que crea los blue jeans “denim” que viene por supuesto “De Nîmes”.

Como mencioné anteriormente, la ciudad de Orange estaba a menos de una hora de distancia y llegamos a tempranas horas de la noche. Lastimosamente, nos recibió la ciudad con lluvia pero pudimos llegar al hotel fácil y para nuestro alivio, tenía hasta servicio de valet parking. El hotel que había escogido se llamaba Hotel Arene Külm (www.hotel-arene.fr) que se encontraba en todo el centro de la ciudad y cerca del anfiteatro que visitaríamos el día siguiente. El hotel estaba muy bien, nada especial pero cómodo y bien úbicado. Esa noche, ya cansados de todo el viaje que habíamos tenido, solo queríamos cenar algo y descansar para poder ir temprano al anfiteatro. Le pregunto al señor de la recepción donde podíamos ir a comer y empezó a ponerse la cosa mal…

Empezamos a caminar al restaurante, y atravesando todo el centro empezamos a notar que la ciudad estaba completamente muerta. Todo se veía cerrado, incluso restaurantes, bares y cafés lo cual nos dio un mal presentimiento. Sumado a esto la lluvia y cansancio, no ayudaba a los ánimos. Cuando llegamos al restaurante, estaba cerrado! Ni modo, habría que buscar otro lugar y solo encontramos un par de restaurantes que no se veían nada bien, y todo el resto cerrado. Decidimos regresar al hotel para preguntar donde podíamos ir, y nos recordamos que había un restaurante literalmente alado del hotel que me había parecido cerrado cuando lo pasamos la primera vez. Le pregunto al tipo de la recepción por ese, y me dice que no sabía, que me asomara. Obvio, no me gustó esa actitud, pero había hambre y por suerte encontramos que estaba abierto.

El restaurante se llamaba Le Garden y en la puerta salía que tenía estrella Michelin asi que de una vez me animé pensando que nos ibamos a tener una buena sorpresa. Tristemente, no fue así…y como había mencionado anteriomente, nos topamos con la peor pasta de la historia! Lo cómico es que empezamos bien ya que pedimos unas entradas y por mi lado disfruté unas ancas de rana deshuesadas que estaban deliciosas! Es más, con un plato así, quien pensaría que algo malo puede pasar?

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Bueno, llegaron los platos principales y la pobre Jesly que pidió un pescado con pasta supuestamente con una salsa de citron se llevó el premio de la peor pasta de la historia! Pasta demasiado cocida, el sabor amargo, el pescado nada especial, en fin, un desastre completo. Y quizás lo que lo hizo peor, fue decirle a la dueña que la pasta estaba mala y la tipa ni siquiera se inmuto en disculparse o tener un gesto amable de su parte. Fue simplemente fingir un “shock” y bueno, ese es tu problema que no te gustó! Lo frustrante quizás fue tener un francés limitado que no pude decirle más de tres cosas, pero bueno, no quedo otra que terminar nuestra comida o por lo menos la mía, pagar y largarnos. Eso sí, se llevará la corona para siempre de la peor pasta que hemos probrado y que esperamos probar en nuestra vida…jaja.

El día siguiente, más lluvia y aún decepcionados con habernos quedado en Orange, estuve a punto de chifear el anfiteatro para irnos directo a Dijon que estaba a unas casi 4 horas de distancia. Menos mal Jesly me convenció de eso y nos dirigimos al anfiteatro una vez hicimos el check-out del hotel. Bueno, que excelente decisión fue esa ya que desde afuera se veía como una estructura impresionante, y por dentro aún más.

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Valió completamente la visita aunque el error si fue probablemente quedarnos a dormir en esa ciudad. Dimos nuestras vueltas por todo el complejo, y listos para partir a nuestro último destino…DIJON!

2 Comments (+add yours?)

  1. Jesly's avatar Jesly
    Feb 03, 2014 @ 12:57:30

    Noooooo la pastaaaa jajaj asco, hasta el pescado estaba como recalentado de microwave, que ascooooo! Tratare de pensar mas en el “cool” fact que aprendimos de la palabra “denim”…Nimes cool pero Oange ehhhh…nooooo, a menos que solo sea para visitar el anfiteatro romano y seguir el camino despues.

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